martes, junio 18, 2024
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macho, rudo, racista y alcahuete


Ver hoy cualquier película de John Wayne es comprender que trabajaba para una audiencia cretina y ordinaria. Contribuyó a un cine de cuando el mundo todavía parecía defender la esclavitud. Con sus comanches, y antes de que apareciera McDonald’s, Wayne era la cara misma de los Estados Unidos. Una mole de casi dos metros y cien kilos cuya imagen competía con la de la Estatua de la Libertad. Envejeció mal y bastante rápido. Estilo Luis Sandrini. Cuando se habla de un western hasta queda más simpático el subgénero, el spaghetti western de Terence Hill y Bud Spencer.

Fue el cowboy del cine. Murió exactamente hace 45 años, un 11 de junio de 1979, producto de un cáncer de estómago en Los Angeles. Tenía 72 años tenía. Desde entonces, su monumental figura fue declinando. Pasó de ser el macho testosterónico y rudo de Hollywood, a ser acusado de miserable y alcahuete. Un topo de la industria que denunciaba a sus colegas.

En Trumbo, una biopic sobre la vida de Dalton Trumbo, un guionista estrella en tiempos de macarthismo, la figura del cowboy por antonomasia de Wayne quedó reducida a la de un patova anabolizado de chauvinismo. Se lo muestra reaccionario y con ideas que cargaba como si fueran bolsas de basura: si eras comunista, merecías no trabajar más en la industria que él apadrinaba a fuerza de recaudaciones.

En esa película, protagonizada por Bryan Cranston (Breaking Bad), aparecen personajes que podemos reconocer como el mismo Ronald Reagan (por esos años un actor medio pelo y, por ende, titular del Sindicato de Actores).

John Wayne trabajó en 153 películas y cuenta con el récord de ser el actor con mayor número de papeles protagonistas en la historia del cine: ¡142! encabezando marquesina.John Wayne trabajó en 153 películas y cuenta con el récord de ser el actor con mayor número de papeles protagonistas en la historia del cine: ¡142! encabezando marquesina.

Racista y homofóbico

De todo menos lindo. A Wayne se lo tachó también de “racista y homofóbico”. El Partido Demócrata presentó un proyecto para retirar su nombre del paseo de las estrellas de Hollywood. En 1971, durante una entrevista con la revista Playboy, dijo: “Creo en la supremacía blanca, hasta que los negros sean más educados y responsables. No considero que haya que darles cargos de autoridad o liderazgo a gente irresponsable”.

Repartía para todos lados. Al ser consultado sobre los nativos norteamericanos, pensó en voz alta: “No creo que se haya hecho mal en sacarlos de este país. Había muchas personas que necesitaban tierras y los indios, egoístamente, querían conservarlas todas para ellos”.

Definía su trabajo diciendo: “Yo no actúo, reacciono”. Lejísimo de cualquier criterio de deconstrucción, definía al varón de un modo bastante elemental: “El hombre debe ser duro, justo y valeroso, nunca buscando una pelea, pero tampoco dando la espalda a una”. Otra de sus de sus máximas preferidas: “Nunca pidas perdón y nunca te disculpes. Es un signo de debilidad”.

Cuentan que era preferible filmar con él de mañana porque después del almuerzo podía equivaler a conocer, cara a cara, las consecuencias de un mal bebedor. Su espíritu de saloon era más monotemático que sus papeles. “No confío en los hombres que no beben”. Le gustaba montar caballos y usar sombreros dentro y fuera del set. “¿Que cómo me gustaría que se me recordarse? Bueno, a mí me gusta una antigua frase que dicen los mexicanos: ‘feo, fuerte y formal'”.

En "Río Grande", junto a Maureen O'Hara, una de las tantas pleículas que hizo dirigido por John Ford.En “Río Grande”, junto a Maureen O’Hara, una de las tantas pleículas que hizo dirigido por John Ford.

Fue una garantía de taquilla. Con la misma mueca que en Río Bravo o La diligencia, pero con bigote a lo Fu Manchú, interpretó a un mongol que vencería a los tártaros y se transformaría en el Gengis Khan en El conquistador.

John Wayne trabajó en 153 películas y cuenta con el récord de ser el actor con mayor número de papeles protagonistas en la historia del cine: ¡142! encabezando marquesina. Esa consideración lo hizo dueño de un amor propio único. “No quiero aparecer nunca en una película que pueda avergonzar al espectador. Un hombre puede llevar a su mujer, su madre y a su hija a una de mis películas sin sentirse nunca incómodo”.

John Wayne como Gengis Khan en "El conquistador".John Wayne como Gengis Khan en “El conquistador”.

La carrera de Wayne comenzó en el cine mudo hace más de cien años. Su éxito abarcó más de dos décadas largas, y arrancó en 1940. Apareció en más de 20 películas de John Ford, entre ellas La legión invencible (1949), El hombre quieto (1952), Más corazón que odio (1956), Alas de águila (1957) y Un tiro en la noche (1962).

En sólo 12 años hizo 69 películas. 44 fueron westerns. Todo en cantidad, también tuvo cuatro hijos. Sin embargo solo ganó un Oscar como mejor actor por su papel en Temple de acero (1969). Los entendidos dicen que en realidad fue un homenaje a sus 40 años de carrera.

“Sigue siendo un símbolo de América”, dijo un tal Scott Eyman, autor de su biografía. “Es algo más que una estrella de cine”. Otros lo ven como un papiro egipcio de vaquero con voz seductora y andares paspados. Pudo haber alcanzado el prestigio de Marlon Brando, pero su cine resiste menos análisis que las películas de Star Wars.



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