El economista Ricardo Arriazu destacó que el acuerdo del Gobierno con el Fondo Monetario Internacional (FMI) por US$20.000 millones fortalecerá reservas, pero advirtió que no será suficiente para abrir el cepo.
En ese contexto, durante una conferencia organizada por SyC Inversiones, el socio fundador de Arriazu Macroanalistas habló de cuatro posibles escenarios para el dólar.
«La clave está en la política cambiaria», dijo. Y se explayó: dentro de las cuatro posibilidades que ve, una es mantener el crawling peg (ritmo de devaluación) «en 1%». «Otra, es bajar a la mitad del año el uno a medio, que es lo que yo favorezco»; Otra «es devaluar». Y la última es que «floten con una banda para que quede contento el Fondo Monetario, que para mí sería una estupidez», planteó Arriazu.
En ese sentido, para el prestigioso economista, aunque tras el arribo del préstamo del FMI -que contaría con un adelanto importante de US$ 8.000 millones- el incremento de reservas será positivo. Sin embargo, para él «se requieren medidas adicionales y una acumulación más sólida de divisas para considerar una apertura total del mercado cambiario».
Sobre la presión del dólar de los últimos días, que conlleva a la caída de las reservas del Banco Central en su esfuerzo por contener a la divisa, el economista lo atribuyó más a presiones políticas que a problemas económicos. “Parte de los líos que hubo, digamos, en estos últimos días es justamente porque ante esa posibilidad (la de devaluar) la gente que hizo carry trade decidió cerrarla. Eso le demuestra que mientras el dólar sea unidad de cuenta, Argentina no puede flotar porque cualquier movimiento del tipo de cambio causa un problema”, subrayó.
En su análisis, el economista agregó que el país «volverá a los mercados internacionales» cuando «el riesgo país llegue a los 500 puntos básicos».
Y en ese sentido aclaró: “Cuando vayan a los mercados de capitales, lo que eso hace es que comienzo a acumular reserva, lo que eventualmente me permite abrir el cepo, y si son exitosos, el cepo lo abrirían después de las elecciones o a principio del año que viene”.
Al respecto, Arriazu sumó que “hasta que no se calme el mercado cambiario, vuelva a bajar la brecha, yo no puedo volver a bajar la tasa de interés”.
Sobre el nivel de reservas que necesita la Argentina dijo que sería de «US$ 40.000 a 45.000 millones“, y lo importante es que el desembolso del FMI da poder de fuego con las reservas. «Ahora, si no son de libre disponibilidad ¿para qué diablo las quiero? Para tenerla ahí dibujada si no la puedo usar. Eso es lo que pasó en el 2018, banda donde puedo comprar, pero no puedo vender», señaló. Y agregó: «Por lo tanto, yo le diría al Gobierno, no hablo con el Gobierno, no lo conozco, pero ya vi la cómo actúa y no aceptaría, si no es de libre de disponibilidad», aseguró.
En su análisis incluyó los números de la economía argentina para 2025. Alli estimó que la inflación podría terminar en 18% en un contexto de crawling peg al 1% y con un aumento de tarifas de 10% en dólares. Por otra parte, proyectó un crecimiento del PBI 2025 en torno al 5,9%.
“En la inflación, marzo posiblemente va a estar un poco más alto que nuestra estimación porque todavía tiene rezago del tema de la carne”, dijo. Y advirtió que “si no bajamos el costo argentino, nunca vamos a ser competitivos. Es lo que nos pasó a lo largo de la historia y eso no me lo cambia el tipo de cambio. Entonces, hay que atacar los problemas donde están. El costo argentino es una mezcla de: costo laboral unitario, el trabajador gana poco, pero el empleador paga mucho y hay una industria del juicio laboral; se necesita una reforma laboral tipo Singapur o industria de la construcción. El costo tributario que ahí está bajando, luego hay que bajar el costo financiero. Después, viene lo más difícil, bajar el costo de las regulaciones. Cada regulación es un kiosco, hay un interés por detrás».
Respecto a la situación internacional, Arriazu advirtió que las medidas comerciales tomadas por Donald Trump “no se sabe si son estrategias negociadoras o aplicaciones que hará en la realidad”. En ese sentido, los aranceles a las importaciones generarán una suba de la inflación en Estados Unidos.
“Los mercados no saben si esto es negociación o no, y reaccionan en función de lo que creen. El dólar se está apreciando, que es lo opuesto a lo que quería Trump”, indicó.
Y sobre la posibilidad de una guerra comercial, Arriazu dijo que teme una explosión de la “burbuja” de activos. “La última fue en 2008. Es una combinación peligrosa ya que ambos impactos se potencian y caen el comercio, los precios de materias primas, los niveles de actividad y el bienestar”, comentó.